7 May 2014

Un día especial en la vida de Moshé

Como muestra de la tolerancia y ausencia de censura que imperan en este foro, Joda Criolla publica esta joyita recibida del otrora publicista, avezada pluma en el arte de la infamia.


Un día especial en la vida de Moshé
Libelo de COQmuñecón
    
Cuando entró la llamada de la New Zealand Police, Moshé Pederewski no estaba como de costumbre al lado de una botella, sino haciendo caca.  Terminó la faena raudamente y salió al pasillo a responder el teléfono que no dejaba de timbrar.  Sí, era él, respondió.  Una voz seca y terminante, nada amable le notificó que el día siguiente debería apersonarse a la delegación más próxima  a Pembrock Street.  Moshé se  sobresaltó: ni preguntó ni le dieron las razones por las que él, un pacífico ciudadano de origen sudaca debía comparecer en una estación de policía.  Su naturaleza culposa lo llevó inmediatamente a pensar en una denuncia de los vecinos por correr por el parque en calzoncillos y gorro de baño aquella ‘única’ vez en que ‘se pasó de copas’.  No podía ser otra cosa.  Yehude pensó en el contraste entre su país de origen donde había policías torturados y este tranquilo lugar del planeta donde los gendarmes no portaban armas y algunas personas dejaban abiertas las ventanas de sus casas que daban a la calle.

    El asunto es que Moshé llegó al día siguiente a la estación policiaca, con algunos tragos encima para estar más tranquilo.  No lo hicieron esperar ni dos minutos y lo atendieron como se atiende a las personas importantes.  Pasó a la oficina del Jefe y allí vio, al lado de este, a un tipo rubicundo, bastante alto y fornido que lo recibía con una sonrisa de oreja a oreja.
    -Sir Pederewski-fue lo primero que dijo mientras se levantaba y ordenaba a su manota derecha ofrecerse a la manita del ilustre inmigrante sudaca que tenía enfrente.
   -¿Perdón?
   - Es un honor para nosotros conocerlo-aclaró en nombre de él y el jefe de policía que ni corto ni perezoso le tendió también su diestra sobona y le señaló su asiento para que se ubicara cómodamente y dar inicio así a una reunión que no tenía pies ni cabeza.
   Emociones, sentimientos y pensamientos encontrados sentía Moshé.  ¿Cómo sabían que era caballero?  Además, ¿es así como trataba la policía a un presunto infractor de la Ley?  ¿Se estarían burlando de él?  Moshé pensó que había sido exagerado al beber media botella de vodka al salir.  Fue para controlar los muñecos, pero ahora lo dominaba un muñecón.
   -¿Una copa, sir Pederewski?
    Moshé empezó a pensar en el español cochino que había aprendido en el Deustua y la UNI: “¿Me están vacilando estos conchesumadre?
   -¿Le puedo servir un whisky?
   -Claro, doble-contestó Pederewski, dispuesto ya  a lo que venga.
   Le sirvieron el whisky.

    Lo que vino después lo recordaría Moshé en los años venideros: le mostraron el New Zealand Herald del día y en él la noticia del arribo del jefe de Scotland Yard a Wellington.  Allí en esa edición y en primera página estaba la foto del tipo rubio y grandote que tenía enfrente.
    -Mierda-pensó.

    Para hacerla corta el Jefe de Scotland Yard se incorporó y lo saludó con una venía militar.  Luego le dijo que era un honor estar frente a uno de los agentes más distinguidos del servicio, no solo del inglés, sino de la Mossad.
    Moshé Pederewski abombó el pecho.
    Luego el tipo fue al grano, porque ya estaba bien de tanta ceremonia: sabían que estaba jubilado, pero ahora le pedían que apoye a la creación de un servicio en New Zeland.  Solo él podría lograrlo con su experiencia y su prestigio.

    Pederewski tuvo nuevamente ganas de hacer caca.  Pidió permiso para ir al baño.  Cuando regresó ya se encontraba algo mejor.

    Dos días después se llevó a cabo una ceremonia en el patio central de una importante sede de gobierno.  Asistió el Primer Ministro y altas autoridades de Scotland Yard.  Con esta ceremonia se incorporaba Moshé  al servicio de la inteligencia de NZ.

    Un día antes el rubio altote le dijo que por razones obvias ya no podría usar el nombre de Moshé Pedereski, recontraconocido por las agencias de todo el planeta.
    -Escoja usted uno nuevo, sir Pedereswki.
    -Así lo haré.  Mi nombre será una forma de agradecimiento a mi segunda patria, New Zealand. 
    -¿Y su apellido?
    -Un homenaje a Ian Fleming y al personaje más famoso que creó.

    El día de la ceremonia el Jefe de Scotland Yard presentó, en medio de grandes y merecidos elogios, a quien se encargaría de dirigir la comunidad de inteligencia en NZ: el agente KIWI BOND.

19 comments:

Carlos Orellana said...

Kiwi Bond, as del recontraespionaje, capo di capi del photoshop,zar de la joda, destilería ambulante.

Moshe said...

COQfax es no solamente un plumífero, sino un perfecto rechuchesumadre. He dicho.

tenorio4545 said...

De acuerdo con ambos.

Mario Pablo said...

Oiga sachaalbino cocoroco, ha perdido la oportunidad de ganar el premio del cuento de las mil palabras, si Ud. enviaba éste que aparece en el blog, quedábamos punteros, digo quedábamos porque en este terreno de pendex nada es nuestro y todo nos pertenece

Moshe said...

Naca la pirinaca, Doctor Chapla. El premio al mejor cuento se lo llevaba un discurso faxeado desde Tokio, escrito por una mano oscura, casi negra. Ataaaja.

Carlos Orellana said...

Puta, acabo de despertarme de una siesta (siempre la tomo) en la que soñé con varios de ustedes. Al final del sueño recordaba haber dejado en el cajón de un mueble una bolsa con un par de croissant con manjarblanco (los detesto). Encontré la bolsa y le ofrecí uno a Chapla y dijo porque estaba regordo; uno me aceptó Olaechea y luego vi a Urriaga (el que me puso la pata de Chalina) y Negri sentados cerca y les ofrecí el croissant restante, diciéndoles que lo partan por la mitad. Pensé luego que Dmitri no invita nada, ni en sueños, pero que en su próximo viaje se va a traer una botella de vino neozelándes para cada uno de sus párceros. ¿Será verdad tanta belleza o una pesadilla para él? NO TE VAYAS POR LA TANGENTE, JUDIO MISERABLE, AVARO DE MOLIERE.

Moshe said...

Calla mierda.

Carlos Orellana said...

Ese ¡Calla mierda!,¿qué significa?
¿Qué otra vez te vas por la tangente o que te vas a portar como los buenos (dixit Saltimvalqui)?
Otrosí digo: estoy con un cólico de gases por haber comido el domingo esa porquería que tanto publicitan: el chancho al cilindro. Lo comí en La Lucha, un expendio de comida rápida creo que de Gastón Acurio. Nada del otro mundo, un cerdo ahumado sin gracia. Y pensar que en Mixtura había colas interminables para semejante huevada.

Carlos Orellana said...

Cuando te caigas por la tres veces coronada evita comer esas cojudeces, Kiwi.

Moshe said...

Seguro camaroneaste una invitación a comer ese chancho malhadado. Afloja la mano, carajo.
Apoquina, baila con la tuya y no te hagas el gil.

cvalqui said...

El Ilustre barre el piso con el Hebreo, le da harta catana hasta en el suelo, sin miramientos ni contemplaciones.

cvalqui said...

Poeta ese chancho al palo, le ha caido bomba al estomago, ese colico de gases hasta la fecha, lo hace una ametralladora humana. Que tal pestilencia.......

Carlos Orellana said...

No al palo, al cilindro, ingeniero.

Carlos Orellana said...

Me ha hecho usted recordar que de chibolo Nosferatu solía hacer demostraciones flatulentas en el patio del Deustua. Era un marrano.

Carlos Orellana said...

Un caballero como yo nunca camaronea, Sir Kiwi Bond. Y encima lo comí en Larcomar. La verdad es que hay que tener cuidado con aquella comida por la que la masa hace cola, no es para estómagos como los nuestros. El estómago gourmet se resiente con esa mierda.

Moshe said...

Nunca he sido proclive a esas barbaridades que me imputas, lengua bífida. la memoria, como la coló, te delatan y traicionan.

En cuanto a lo de gourmet, ay fó, dice este humilde hebreo.

Carlos Orellana said...

Así como tú recuerdas con un grado de exactitud que no deja de asombrarme (pues eres un adulto mayor posiblemente muy deteriorado por la chupeta cotidiana)mi 5/6 de oreja izquierda, yo guardo en mi memoria esas exhibiciones vulgares que hacías usando tu adolescente recto. Que tú lo hayas olvidado, que hayas sepultado ese recuerdo bajo capas de amnesia involuntaria inconscientemente producidas por tu estatus de funcionario de la IBM, no altera el pasado. Posiblemente en el desayuno atacaste un calentao de frejoles o algo igualmente fermentecible. Probablemente haya otros testigos de Yehude que no me dejen mentir. Pero no solo hacías eso, sino otras lindeces. Ahora que eres vaca vieja no niegues a la ternera deustuana que fuiste, mamón.

Carlos Orellana said...

Proclive a esas exhibiciones era otro participante de este blog: espero que él lo admita.

Carlos Orellana said...

Judío pedorro: tú y las ventosidades son consubstanciales.