19 May 2014

La Sinfonía n.º 8 de Beethoven

Hermosa composición que escucho seguido.  No es tan famosa como otras del genio alemán, pero tan hermosa como ellas.


La Sinfonía n.º 8, op. 93, es una composición en cuatro movimientos de Ludwig van Beethoven, quién la llamó su "pequeña sinfonía en fa", distinguiéndola de la Sexta Sinfonía.

Comenzada a fines de 1811 y terminada en octubre de 1812, su estreno se realizó bajo la dirección del compositor el 27 de febrero de 1814, en Viena.

Johann Mäzel estaba reunido con amigos en una cena de despedida para el compositor, quien iba a salir de viaje.  Beethoven estaba alegre, y durante la fiesta Mäzel describió su metrónomo, con el cual esperaba dar a los compositores una forma exacta de marcar el tempo y a los intérpretes una ayuda para ejecución regular. 

Beethoven aplaudió la idea y se lanzó a una canción espontánea basada en el "ta ta ta" del instrumento de Mäzel.  La tonada pasó a formar parte del segundo movimiento de la Octava Sinfonía, en la que trabajaba en ese momento.

17 comments:

Carlos Orellana said...

Sí, es poco escuchada, por la preferencia que se tiene por la 3,5,6,7 y 9na. Aunque en los últimos tiempos me he vuelto tolerante (quizá indiferente sobre todo) no sé cómo puedes combinar escuchar a Beethoven y Roberto Carlos a la vez. Es como comer faisán o langosta y a la vez disfrutar de lo que aquí en Lima llaman Aeropuerto (un langoy de estos tiempos). Pero en fin eso te hace feliz lo celebro con un buen vaso de jugo de uva.

Mario Pablo said...

Puchicana, Zambokan y Pepegrillo se han puesto culturosos, con eso de la música "clásica", mote que no le agrada a Coqulibri, por esta razón y para solaz del resto de inquilinos del blog recomiendo la magnífica película El Último Cuarteto que da cuenta de la vida y milagros de cuatro geniales músicos, de esos que se ven y escuchan solo en mi ciudad favorita NY. En vez de dedicarse al fornicio, en sueños por lo de disfunción eréctil o las urgencias con el Viagra, o peinar los pelos en las manos, compren el vídeo, que el Perú no cuesta ni dos dólares, y aprecienlo. NO TIENE PIERDE, verán a actores como el tío que trabajó en Terciopelo Azul y al que hizo de Truman Capote en A Sangre Fría

Carlos Orellana said...

Culto no es lo mismo que culturoso, como ficho no es lo mismo que elegante. Una ‘cultura’ hecha básicamente de best sellers y libros sensacionalistas, a música protesta o 'música clásica' nos muestra como una imitación de fantasía. Claro las joyas de fantasía a veces engatusan o, como dice, el pueblo, ‘pegan su gatazo’.

Carlos Orellana said...

Otrosí digo: todo el mundo dice música clásica, término que está reservado a un periodo de la música culta, justamente al periodo clásico. Pero si a algunos les hace feliz el error, salud por ellos con un buen vaso de jugo de uva.

Moshe said...

Le aclaro a COQfoiegras que no escucho a Roberto Carlos. Desde hace dos décadas solo me dedico al jazz y la música culta, ya sea en vivo o grabada.

Buscaré el DVD recomendado por el Doctor Chapla, pues para este hebreo los placeres culturales no tienen precio. Aunque los prefiero baraitos, baisanos.

Carlos Orellana said...

Puta, se levantó el judío conchesumadre. Ayer seguro ha estado chupando hasta la madrugada en el 'club'. Apuesto 10 contra 1 que tuvo que ser extraído del antro en el que suele fatigar la infamia con apoyo de la policía. Por eso recién a esta hora abre el kiosko. Esos son principios morales, carajo.
Y bueno, no todo será reprobación, Dmitri: te felicito por ser coherente.

Carlos Orellana said...

Coherente en cuanto al gusto musical, por cierto, ya que desde hace mucho tiempo te reconozco coherencia en cuanto a tu culto fanático de Baco.

Moshe said...

Suave con el maleteo, tío COQkeiko. Acuérdate que soy muy sencillo y altamente sensible a tus viles ataques.

Moshe said...

Eso de "fatigar la infamia" es una linda frase que el maestro JLB usó en El arte de injuriar, profesión llevada a extremos delirantes en la década del 90 por un moreno perguano autor de discursos mentirosos. Ataaaaja.

Mario Pablo said...

Churchill, ahora le dieron palo al pobre Roberto Carlos, artista popular bastante bueno, que seguirá envejeciendo contando con el favor del respetable. En puridad no veo incongruencia en sentirse impactado por la mejór música clásica, ésa que atrapa a cualquier moral, y disfrutar de la mejor música popular porque al fin de cuentas Todo arte o voz genial viene del pueblo y va hacia él (CV)

Moshe said...

Bien afirma este hebreo: vive y deja vivir, pues en gustos y colores....

Carlos Orellana said...

O como dijo el gran filósofo argentino-peruano Oswaldo Cuettone 'cada quien hace con su trasero lo que quiera'. Salud por eso con un vaso doble de chicha morada.

Moshe said...

No seas zanahoria COQperguano, y toma una buena copa de vino, bebida de los civilizados.

Carlos Orellana said...

Coincido contigo en que el vino es la bebida por excelencia del Occidente civilizado (de ese al que culturalmente pertenecemos tú y yo, que tenemos como nuestro referente a la civilización greco-latina).

Carlos Orellana said...

Pero lamentablemente, querido Dmitri, la próstata se me pone chúcara cada cierto tiempo y mi médico me pide alejarme del café, del té, de toda bebida alcohólica y del curry de madras que me encanta. Igual le sucede al ínclito Dr. chapla de la Muña, quien debe guardar distancia de la chicha de jora, el cuy chactado y todo aquello que contenga al sagrado uchú tawantinsuyano. Son los males de la tercera edad. Baco te es propicio y por eso tienes una próstata a prueba de los destilados más agresivos de Europa del Este.

Moshe said...

Me castigo con mesura, por ejemplo el sabado media botella de Cabernet Sauvginon junto a unas galletas de avena, un extraordinario parmesano y un brie que literalmente se derretía de maduro. Como postre, unos higos en almíbar. Una cena de chuparse los dedos.

Carlos Orellana said...

Por lo visto carajo ni la próstata ni el colesterol. Que tal judío de mierda. Me intriga eso de los higos en almíbar. A mi me encantan los higos frescos y secos (son un manjar) y aquí en Chilca y Camaná los hay de primera (aunque no producimos los blancos de Esmirna que son asaz deliciosos: en casa de mis suegros hay un árbol de este fruto, cosa rarísima). Pero volviendo a los higos en almíbar, que me agradaban cuando chico (hoy, con paladar educado, ya no) ¿será el postre limeño el que preparas (en base a higos verdes) o qué? El postre limeño de higos dulces es hostigoso, empalagoso como la mayoría de nuestros postres que además son muy simplones, salvo la mazamorra morada( no se me vaya a resentir el Dr. Chapla y sacarme al toque la blanquirroja)