13 March 2014

El Cojudo y la Sociedad

Un artículo para que se rían.


El Cojudo y la Sociedad (Sofocleto)

Dado que el mundo está lleno de pendejos, no se puede definir a la sociedad como "un conglomerado de insignes cojudos".  Para determinar su ubicación exacta haremos una tipología del cojudo en sus manifestaciones esenciales:
  • El aspirante a cojudo, y
  • El cojudo propiamente dicho.
El aspirante a cojudo no es un menor de edad ni nada parecido.  Es un sujeto al que la vida no le dio todavía la oportunidad de hacer una gran cojudez que sirva como tesis doctoral que lo prestigie como cojudo legítimo.

El cojudo es otra cosa: nació para ser cojudo y cumple su destino a la perfección, sin quemar etapas, sin saltarse a la torera ninguno de los requisitos que exige la ortodoxia y la liturgia de la Cojudez Ancestral.  Al cojudo de profesión le ponen cuernos, lo estafan, lo asaltan, le embarazan a la hija y le devuelven a la hermana.  Tiene tías solteronas y va al circo solo, porque se encandila con el payaso, el trapecio y los leones.  Es siempre el último de la cola, el que pierde la lotería por un número y camina como pato porque sufre escaldadura crónica.   

El cojudo llega a su clímax a los treinta años y alcanza la apoteósis a los sesenta y cuatro.  De allí para arriba es "un viejo cojudo", lo que significa que no le falta sino cometer la Gran Cojudez Final que cierre con broche de oro su carrera.

Los cojudos que hacen honor a la cojudez y sirven de materia prima al cojudeo, no se sienten discriminados ni disminuidos.  No hacen grupo aparte ni cultivan el sectarismo en cualquiera de sus formas.  Por el contrario, los vemos actuar en todos y cada uno de los estratos que componen el mundo en que vivimos.

Tenemos cojudos artistas que se hacen fotografiar en una pose romántica y les sale homosexual; cojudos intelectuales que le escriben un libro de poemas porque no han podido resolver su complejo de Edipo; cojudos políticos que terminan en la cárcel por hablar de libertad; cojudos industriales que abrigan el proyecto de manufacturar leche de burra en polvo; cojudos deportistas que lanzan la jabalina y ensartan al portero del estadio.  La lista es interminable porque los cojudos se reproducen como si los hubiese parido un mimeógrafo.

En principio, la cojudez tiene una raíz democrática porque lo mismo ataca al rey que al pinche de cocina y tan cojudo puede ser un Premio Nóbel como un analfabeto sordomudo.  Pero, admitiendo que todos los cojudos son iguales, la diferencia estriba en el tipo de cojudez que comete cada quien, en función de su categoría social.  Vale decir, no podemos separar al cojudo de su circunstancia.

La diferencia es clarísima y no requiere mayor explicación excepto en cuanto a que, según vemos,
  • El cojudo de arriba se siente criollo,
  • El cojudo criollo se siente de clase media,
  • El cojudo de clase media se siente de arriba, en una ensalada social donde están representados todos los tonos, ya que hay cojudos negros, blancos, mestizos, cholos, extranjeros nacionalizados y demás colores del arco iris.
En el Perú, solamente el asiático puro es inmune a la cojudez.  No hay chinos ni japoneses cojudos.  Más bien son cojudos sus descendientes - los nisei y los tusán - cuyo sólo nombre es una perfecta cojudez.  Y esto es explicable si consideramos la influencia del clima, donde somos tan cojudos que el de la Selva emigra a la Sierra, el de la Sierra se viene a la Costa y el de la Costa se va a la Selva, buscando siempre algún cojudo que trabaje por él y lo mantenga. 

Al final es el clima quien dice la última palabra cuando el de la Selva se muere de frío en la Sierra, el de la Sierra se muere de asma en la Costa y el de la Costa se muere de calor en la Selva.  Así, los chinos y los japoneses de primera generación aguantaron a pie firme, pero los de la segunda generación ya vinieron con defectos de fábrica y algunos cometieron cojudeces tan dignas del siquiatra como esa de poner un restaurante frente a Lurigancho y darles crédito a los presos.  Eran los nisei y los tusán que ingresaban por todo lo alto en el mundo alucinante de la cojudez.

7 comments:

Moshe said...

Como olvidar al gran pendejo de Sofocleto.

tenorio4545 said...

Sofocleto fue un escritor de primera, lástima que como persona no era tan de primera, como nos contó el laureado poeta cuando tuvo que tratar con él.

Aldo said...

Sofo, era un hijoepu con la pluma,
su ingenio mezclado con una gran dosis de ironía y sarcasmo lo convirtieron en un temible francotirador.

cvalqui said...

Sofocleto, me recuerda la chispa de Moshe, cuando suelta la sin hueso es bravo. Por este motivo Coqviagra, huyó como alma que se lleva el Ponja.

Aldo said...

Acudiendo a la infalible memoria de
Yehude, le pregunto :
Recuerdas a un personaje llamado Sinforoso Peloduro ?

A proposito, el silencio de Chapla es interminable, vamos Doctor, reportese, para cerciorarnos que sigue vigente.

Moshe said...

Mossad confirma que el Doctor Chapla está en aracas asesorando al fercho Maduro. Honorarios como cancha y en verdes.

No me acuerdo de tal personaje, Aldo, pero de su columna Sinlogismos.

El verdadero pecado de la carne consiste en que se la coma otro.
o La vida enseña que sólo por las escaleras se puede subir sin recomendación.
o Aquí no podríamos repetir lo del Gólgota, porque los malos ladrones están en libertad y los buenos ladrones siempre han estado en el paraíso.
o El Sermón de las Tres Horas lo puede oír cualquiera en casa... basta con que llegue a las cuatro de la madrugada.
o Jugar ajedrez es fácil. Lo difícil es comerse a la dama.

Mario Pablo said...

Somiers dejen descansar, se agradece la preocupación y el reclamo, por mi parte les envío un canorte y un fuerte abrazo. Hablando de Sofo, recuerdo una novelita que hizo sobre las invasiones de los cerros en Limonta, y, como no, su cachacienta sección. Era un maestro para poner chaplines. NOS VIDRIOS, sosales